La Colectividad Irlandesa San Patricio pasó por Voces de Colectividades y, entre historias, leyendas, recuerdos y muchas risas, hubo un protagonista inevitable: Jerónimo “Colo” Lamonega. Representante Cultural y uno de esos personajes que se ganó el cariño dentro y fuera de su colectividad, habló de lo que significa volver a representar a Irlanda, del trabajo silencioso detrás de cada presentación y, fundamentalmente, del afecto que encontró en el camino.
La entrevista se realizó este miércoles durante el programa conducido por Angie Herrera que se emite de 12 a 14 horas por FM Berisso Ciudad, en el 88.5 del dial. Junto al Colo estuvieron Aixa Hovinga Cipollone, tesorera de la institución, y Brian Muñoz, vicepresidente de la Colectividad Irlandesa San Patricio.
Durante la charla también hubo espacio para reconstruir parte de la historia de la institución. La actual colectividad fue fundada el 8 de agosto de 1991, aunque una investigación permitió recuperar registros periodísticos que dan cuenta de celebraciones de San Patricio en Berisso ya en la década de 1920 y de la existencia de una antigua organización irlandesa en la ciudad.
Desde 2015 cuentan con sede propia en calle 10, entre 158 y 159. Sin embargo, el crecimiento de los últimos años hizo que aquel espacio comenzara a quedar chico, incluso para los ensayos. Actualmente los conjuntos de danzas reúnen a 27 integrantes y utilizan también espacios municipales para desarrollar sus actividades.
Detrás de ese crecimiento hay muchas horas de trabajo voluntario. Ensayos, confección de vestuarios, preparación de las presentaciones y distintas iniciativas para reunir fondos forman parte de una tarea que involucra a jóvenes y familias enteras.
El propio Colo recordó algunas de esas experiencias. Para poder participar de encuentros fuera de Berisso hubo momentos en los que junto a sus compañeros tuvieron que salir a vender productos. Entre sus recuerdos apareció incluso la venta de chipá en la puerta de la Facultad de Medicina para conseguir el dinero necesario para viajar.
Para Lamonega, ese esfuerzo no resulta ajeno. Lo relacionó con otras experiencias grupales que atravesaron su vida y que, según contó, fueron fundamentales para convertirse en quien es hoy.
“Yo era muy introvertido, siempre estaba cerrado a hablar con mucha gente y, a fuerza de socializar en mi grupo, me convertí en el personaje que soy yo”, recordó.
Y enseguida lanzó una definición que provocó las risas en el estudio: “No soy una persona, soy un personaje”.
El Colo detrás del personaje
Pero detrás de ese personaje desenvuelto que hoy conocen quienes transitan la Fiesta Provincial del Inmigrante apareció durante la entrevista una faceta mucho más sensible.
Lamonega volvió este año a asumir el desafío de ser Representante Cultural de Irlanda. Ya había atravesado la experiencia y reconoció que, aun con todo lo vivido, los nervios siguen estando presentes.
“Yo soy una persona bastante nerviosa y fue mucho nervio, mucho preparar, pero siempre termina dejándote un buen sabor”, señaló.
Para él, ocupar ese lugar permite vivir la Fiesta desde una perspectiva diferente. “Siempre fue un orgullo y este año también es un orgullo que vuelvan a confiar”, expresó.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando habló de las muestras de cariño que recibe. Los carteles preparados a mano, el tiempo que amigos y compañeros destinan a acompañarlo y cada pequeño gesto adquieren para él un valor enorme.
“Cuando la gente te quiere hace cosas por vos. Los carteles no los compran: se juntan, compran cartulina, agarran cartón”, contó.
Y dejó una de las frases que mejor sintetizó la charla: “Un minuto que gasten por ustedes es un año, es una eternidad de amor que tienen. Es demasiado. No sé cómo manejar el amor que me tienen”.
Consultado sobre qué momento de esta experiencia elegiría guardar para siempre, el Colo no habló de premios ni de escenarios. Eligió a las personas.
“Siempre la amistad que tengo con los chicos, con los demás”, respondió, destacando especialmente el reencuentro con representantes y compañeros con quienes ya había compartido otras ediciones.
“Disfrutás, compartís y los empezás a conocer de otra manera. Cómo ellos viven la colectividad se nota”, agregó.
Su historia dentro de las colectividades, además, comenzó mucho antes de vestir los colores irlandeses. Contó que cuando tenía alrededor de cinco años bailó en el conjunto lituano Nemunas y que también tuvo una experiencia dentro de la colectividad italiana por su vínculo familiar.
Historia, leyendas y una colectividad que crece
La conversación permitió además recorrer buena parte de la riqueza cultural que la colectividad busca transmitir. Lamonega mostró su conocimiento y pasión por la historia irlandesa, mientras que Aixa Hovinga Cipollone se detuvo especialmente en la figura de Grace O’Malley, la célebre líder irlandesa del siglo XVI cuya historia inspiró una de las propuestas artísticas preparadas por la institución.
La intención, explicaron, es que cada presentación vaya más allá de una coreografía y permita contar algo de Irlanda. Las leyendas, las hadas, las tradiciones celtas y personajes históricos aparecen así trasladados al escenario a través del vestuario, la música y la danza.
También hablaron de Halloween y de sus raíces en antiguas tradiciones celtas vinculadas al Samhain. El Colo explicó cómo aquellas costumbres fueron transformándose y adquiriendo otras características con la fuerte emigración irlandesa hacia Estados Unidos.
En ese recorrido tampoco faltó San Patricio, patrono de Irlanda y figura que da nombre a la colectividad berissense, acompañado por la conocida leyenda que le atribuye haber expulsado las serpientes de la isla.
Entre tanta historia hubo lugar para el humor. En el estudio hasta propusieron “canonizar” al representante y convertirlo en “San Colo”, otra muestra de la confianza y el cariño que atravesaron toda la entrevista.
Porque quizás allí esté buena parte de lo que explica la relación que Jerónimo Lamonega construyó con la Fiesta. Más allá del traje, el escenario y el rol de Representante Cultural, el Colo habla permanentemente de compañeros, amigos, familias y recuerdos compartidos.
Y cuando le preguntaron qué se diría a sí mismo si pudiera regresar a los minutos previos a una de sus presentaciones, después de tantas experiencias y tantos nervios, su respuesta fue mucho más sencilla: “Ya está. Subí y empezá a bailar. A disfrutar”.