Toda una vida

Juan Carlos Fiora festeja 50 años junto al boxeo

Juan Carlos Fiora, referente histórico del boxeo de Berisso.
Juan Carlos Fiora, referente histórico del boxeo de Berisso.

El histórico entrenador de boxeo Juan Carlos Fiora visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para hablar sobre sus 50 años vinculados al deporte, repasar una trayectoria marcada por innumerables historias, púgiles y gimnasios, y explicar el lugar que ocupa este deporte en su vida. 

En primer lugar, Fiora se refirió a la celebración de sus 50 años vinculados al boxeo, una fecha que representa mucho más que una trayectoria deportiva. “Son 50 años involucrado en el boxeo. Son muchos años”, recordó.

Para el histórico entrenador, el gimnasio se convirtió con el paso del tiempo en mucho más que un espacio destinado al entrenamiento físico. “Es una cosa que te lleva a estar con los chicos, las chicas, la gente grande. Aparte del gimnasio es una contención que a veces en pocos lugares se da”, explicó.

En ese sentido, remarcó que su tarea no consiste únicamente en enseñar técnicas de boxeo. “No es solamente ir a pegarle a la bolsa. A veces hago parte de psicólogo, de padre. Me encanta porque hablo con ellos y me hace bien a mí”, sostuvo.

Fiora destacó además que a lo largo de estas cinco décadas pasó por diferentes clubes y espacios deportivos, hasta llegar al gimnasio municipal, donde desarrolla su actividad desde el año 2000.

La historia de Fiora con el boxeo comenzó de una manera inesperada. Si bien hoy lleva medio siglo formando boxeadores, en sus primeros años jamás imaginó que aquella disciplina terminaría convirtiéndose en una parte central de su vida. Todo comenzó luego de una pelea callejera, cuando todavía era joven. Ese episodio hizo que Andrés Cejas, histórico referente del boxeo local, se acercara a él y le propusiera conocer un gimnasio.

Fiora relató entre risas aquel primer encuentro y cómo terminó llegando al gimnasio que funcionaba en instalaciones de YPF. “Trabajaba dentro de YPF, a los 15 días salí con el bolsito y fui, encontré un galpón donde había un ring y varios boxeadores entrenando. Miro haciendo guantes, dos tipos, uno me pone un par de guantines, agarra la bolsa y me dice: ‘Juan, métale la mano’, era mediano, pesaba 71 kilos”, recordó.

El entrenamiento terminó con Fiora golpeando con tanta intensidad que terminó desplazando la bolsa contra una chapa. “Me fui, a los pocos días volví al gimnasio y comencé formalmente la carrera dentro del boxeo”, explicó.

La trayectoria de Fiora también lo llevó a compartir espacios con algunos de los grandes nombres del boxeo argentino, recordó el paso por gimnasios donde pudo observar de cerca a figuras como Carlos Monzón, Víctor Galíndez y Oscar “Ringo” Bonavena. “En ese tiempo estaba Monzón, Galíndez, Bonavena. Después empezó (Nicolino) Locche”, contó.

Entre las numerosas historias de su etapa como boxeador, recordó especialmente una pelea que tuvo lugar en Gualeguaychú, en 1975, cuando ya era profesional. “En el año 75 me mandaron a pelear a Gualeguaychú, fui con la delegación de Luna Park”, explicó.

Sus entrenadores no pudieron acompañarlo y, mientras esperaba su combate, recibió la noticia de que debía prepararse para pelear. “Yo estaba en el hotel, escuchando la radio. Me dicen: ‘Fiora, ¿qué estás haciendo en la cama?’. ‘Nada, yo no peleo’. ‘¿Cómo que no? Vení, vamos’”, relató entre risas.

Finalmente lo llevaron al lugar del combate y terminó enfrentando a un rival llamado Lescano. La pelea fue intensa y terminó con Fiora recibiendo varios golpes y una lesión que requirió atención médica. “Me abrió la cara y no me había dado cuenta”, relató, mientras recordaba que posteriormente debieron llevarlo al hospital y colocarle puntos de sutura.

Más allá de los campeones y las competencias, Fiora insiste en que su principal objetivo como entrenador es formar personas. “Todos los días aprendes algo, trato de que sean buenas personas, que se manejen bien en la vida”, destacó, en ese sentido, recordó a varios jóvenes que pasaron por su gimnasio y que con el tiempo, lograron superar diferentes dificultades personales.

Actualmente, Carlos Fiora y su equipo trabajan con más de 50 alumnos de distintas edades. “Tenemos chicas de 15 años, alumnos de 11 años, unos pininos así. Los ves y son un espectáculo”, contó.

El gimnasio también funciona bajo una lógica de colaboración, donde quienes pueden aportar dinero lo hacen y quienes no tienen recursos igualmente pueden entrenar. “Algunos chicos pagan una colaboración. El que puede, 10 mil pesos por mes. Un par de guantes sale 80 mil pesos, el cabezal también, hay que arreglar cosas”, explicó.

Pero aclaró que la falta de dinero no es un impedimento para entrenar. “Muchos colaboran otros no pueden, el que no puede pagar viene igual, el asunto es tratar de que no estén afuera”, remarcó.

Por último, Carlos Fiora mantiene intacta su pasión por el boxeo y por el trabajo cotidiano con sus alumnos. “Me encanta estar con los chicos, con las chicas, con la gente grande, me hace bien a mí. El verdadero valor de la disciplina no está solamente en los resultados deportivos, sino en las historias que se construyen dentro del gimnasio. Trato de que sean buenas personas, que se manejen bien en la vida”, concluyó.

 

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