En una entrevista realizada en el programa Voces de Colectividades, conducido por Angie Herrera por FM Berisso Ciudad, integrantes de la institución compartieron sus experiencias durante la 49ª Fiesta Provincial del Inmigrante, la emoción por la elección de Facundo Trabella como Embajador Cultural Provincial y el trabajo cotidiano para mantener vivas sus tradiciones.
La Unión Polaca de Berisso, fundada el 20 de abril de 1913, atraviesa sus 113 años de historia con una intensa actividad cultural, nuevas generaciones comprometidas y proyectos de infraestructura que buscan fortalecer el crecimiento de la institución.
En diálogo con Angie Herrera, durante el programa Voces de Colectividades, participaron Facundo Nahuel Trabella, flamante Embajador Cultural Provincial del Inmigrante; Selene Bancerowski, representante cultural; Isabella López Ilow, representante infantil; y María Celeste Colunga, integrante de la comisión directiva.
Durante la entrevista, los invitados compartieron anécdotas, emociones y experiencias de una nueva edición de la Fiesta Provincial del Inmigrante, una celebración que volvió a poner en primer plano el esfuerzo de las colectividades y el profundo sentido de pertenencia que generan en la comunidad berissense.
Facundo Trabella y la emoción de convertirse en embajador provincial
Uno de los momentos centrales de la conversación estuvo dedicado a Facundo Trabella, quien reconoció que le costó dimensionar lo que significó haber sido elegido Embajador Cultural Provincial del Inmigrante.
“Al principio no caía, tardé creo que unos días en caer lo que era”, confesó, al recordar el momento en que escuchó anunciar a la colectividad polaca y tuvo que preguntarle a su compañera si efectivamente habían resultado elegidos.
Trabella contó que comenzó a participar de la institución hace aproximadamente 15 años, después de presenciar una presentación del conjunto de danzas durante la Fiesta del Vino.
Aunque no tiene ascendencia polaca, la música, los trajes y los bailes despertaron su interés por integrarse al ballet. Desde entonces, construyó un vínculo que, incluso durante los períodos en los que debió alejarse por cuestiones laborales, nunca perdió.
“Fue un camino de ida”, expresó, al describir una experiencia que le permitió conocer personas, construir amistades y sentirse parte de una gran familia.
También destacó el acompañamiento recibido tras su elección, desde los mensajes de felicitaciones hasta las muestras de afecto de vecinos y representantes de otras colectividades.
Una institución que se transmite de generación en generación
La representante cultural Selene Bancerowski relató que su acercamiento a la Unión Polaca comenzó en 2015, cuando asistía a los desfiles para tomar fotografías. Ese primer contacto se transformó en una participación activa dentro del conjunto de danzas y, posteriormente, en espacios de organización institucional.
Por su parte, Isabella López Ilow, de 10 años, compartió la alegría de representar a una colectividad en la que prácticamente creció, acompañada por sus hermanos y su familia.
Su mamá, María Celeste Colunga, integrante de la comisión directiva, explicó que sus tres hijos participan de las actividades y que la sede se convirtió en una segunda casa.
Uno de los relatos más emotivos estuvo vinculado con el chaleco que Celeste bordó especialmente para Isabella, como una sorpresa para acompañar su representación cultural.
La prenda, confeccionada durante semanas de trabajo, simbolizó mucho más que una vestimenta tradicional: fue una expresión del amor familiar y del esfuerzo por preservar una identidad cultural.
Durante la charla también quedó reflejado cómo, en los meses previos y durante la Fiesta del Inmigrante, los integrantes pasan buena parte de sus días en la sede, compartiendo ensayos, preparativos, comidas y responsabilidades.
Los pierogi, las frutillas y el trabajo detrás de cada plato
La gastronomía ocupó un lugar especial en la entrevista, con referencias a los tradicionales pierogi, una de las preparaciones más representativas de la cocina polaca.
Los integrantes explicaron que la masa se elabora con harina, agua, aceite y sal, mientras que el relleno que preparan combina papa, ricota, cebolla y panceta.
Otro de los grandes atractivos gastronómicos de la colectividad es la tarta de frutillas, que volvió a destacarse durante la fiesta, junto con las frutillas con crema, tortas y otras preparaciones artesanales.
Celeste contó que gran parte de la producción se realiza de manera casera y con el trabajo conjunto de los miembros de la institución, quienes, más allá de sus cargos formales, colaboran en distintas tareas.
La entrevista también permitió conocer pequeños gestos de solidaridad, como la decisión de compartir productos gastronómicos con efectivos policiales que estuvieron trabajando durante las jornadas de celebración.
Clases de idioma, bordado y vínculos con Polonia
Además de sus conjuntos de danzas, la Unión Polaca desarrolla actividades destinadas a preservar y transmitir las tradiciones culturales.
Entre ellas se encuentran las clases de idioma polaco para distintas edades y los talleres de bordado impulsados por Hanna, una profesora proveniente de Polonia que actualmente reside en La Plata.
La propuesta permitió que numerosos integrantes aprendieran técnicas tradicionales que luego aplicaron a prendas y accesorios utilizados en las presentaciones.
También se destacó la posibilidad de participar en intercambios culturales y viajes mediante becas vinculadas con Polonia. Durante la entrevista recordaron una experiencia de la que participaron jóvenes de Berisso junto con representantes de otras provincias argentinas.
Estos vínculos permiten acercar a las nuevas generaciones a la cultura de sus antepasados, conocer el país de origen de la colectividad y fortalecer los lazos internacionales.
Obras para seguir creciendo
Otro de los temas abordados fue la importante obra de infraestructura que se desarrolla en la sede de la Unión Polaca, ubicada en calle 9, entre 164 y 165, de Berisso.
Los trabajos comprenden intervenciones en el escenario, las bases estructurales y los espacios destinados a vestuarios, con el objetivo de mejorar las instalaciones y ampliar las posibilidades de funcionamiento.
Las tareas obligaron a reorganizar parte de las actividades habituales e incluso trasladar temporalmente trajes tradicionales a otros espacios y domicilios particulares para resguardarlos.
En ese contexto, los integrantes remarcaron la importancia del esfuerzo colectivo y de los recursos que genera la participación en la Fiesta Provincial del Inmigrante para sostener los proyectos institucionales.
Una colectividad que también trasciende fronteras
Hacia el final de la entrevista, los invitados destacaron el interés que despierta la actividad de la Unión Polaca incluso fuera del país.
Según relataron, la institución recibió la visita de personas vinculadas con medios de comunicación de Polonia, que realizaron coberturas sobre su trabajo cultural y su participación en la Fiesta Provincial del Inmigrante de Berisso.
La experiencia permitió que la historia y las actividades de la colectividad tuvieran difusión en medios polacos, generando orgullo entre sus integrantes.
Con 113 años de trayectoria y bajo la presidencia de Gabriela Cristina García Koladynski, la Unión Polaca continúa demostrando que las colectividades no son solamente espacios de preservación de tradiciones, sino también lugares de encuentro, formación y construcción de comunidad.
Y si algo quedó reflejado en la charla con Angie Herrera fue que detrás de cada traje, cada baile y cada plato típico hay familias enteras que trabajan durante todo el año para mantener viva una historia que sigue creciendo de generación en generación.