Diego Mantini Toska, integrante de la colectividad mexicana, estuvo presente en los estudios de FM Berisso Ciudad, donde recordó cómo la Fiesta del Inmigrante lo llevó a enamorarse de nuestra ciudad y a encontrar en las colectividades un lugar para pertenecer.
En Voces de Colectividades, con la conductora Angie Herrera, Diego Mantini Toska repasó su historia con Berisso, su llegada desde Ensenada y el momento en que comenzó a representar a México. Su relato refleja el vínculo profundo que muchas personas construyen con la ciudad a través de la Fiesta del Inmigrante.
Una puerta que se abrió por casualidad
Diego llegó a una colectividad por primera vez hace más de veinte años, casi sin conocerla, invitado por un amigo. Ese encuentro marcó el inicio de su relación con la Fiesta del Inmigrante.
“Amo la Fiesta del Inmigrante desde el momento en que un día, allá por el año 2002, 2003 o 2004 —no recuerdo bien—, un amigo, Javier Nazar, me dijo: ‘Tosca, ¿no me acompañás hasta la colectividad árabe que tengo que llevar unos papeles?’. Entré a la colectividad árabe y me recibió el presidente en ese momento, Adri Jalil. Fue como entrar a un lugar que no conocía y me empezó a contar, me empecé a interiorizar de lo que era. Faltaba poco para la Fiesta del Inmigrante y, a partir de ese momento, me cautivó y me enamoró mucho más Berisso”, recordó.
“Me vine a Berisso por adopción”
Aunque nació en Ensenada, Diego vive en Berisso desde hace unos diez años. Con el tiempo, los vínculos que fue construyendo en la ciudad terminaron convirtiéndola en su hogar.
“Todos se piensan que yo nací acá y a todos les digo que no, que nací en Ensenada, pero me vine a Berisso por adopción, por la iglesia. Empecé a venir a la iglesia evangélica acá a Berisso y me quedé directamente. Desde ese momento me encantó la Fiesta del Inmigrante, me encantaron las comidas”, contó.
Su interés por otras culturas también lo acompañó desde esos primeros años. “Yo le preguntaba a una tía mía si yo tenía familiares árabes en ese momento, porque me gustaba mucho la cultura árabe”, añadió.
México llegó a su vida por la música
Hace casi diez años, Diego comenzó a representar a la colectividad mexicana. Aunque al principio conocía poco del país, la música y su paso por la trompeta fueron claves para acercarse a esa comunidad.
“De México lo único que conocía eran las series del Chavo del Ocho; Me gustan mucho los mariachis, la música mexicana me encanta y, como yo tocaba trompeta cuando era chico —y las trompetas se destacan mucho en los mariachis—, empecé a poner el pecho por la colectividad, pero más también por la fiesta. Me encanta, aunque terminaba agotado, hasta que aprendí que hay que ser también un poco más relajado”, expresó.
Berisso, un lugar para pertenecer
La historia de Diego Mantini Toska muestra cómo la Fiesta del Inmigrante trasciende las fechas y las sedes: es un espacio donde las personas encuentran amistades, tradiciones y una nueva forma de sentirse parte de Berisso.