En el marco de la 49ª Fiesta Provincial del Inmigrante, BerissoCiudad recorrió el stand de la Colectividad Irlandesa y dialogó con Pablo Lutteral, uno de sus históricos referentes, quien repasó parte de su recorrido dentro de la institución y se emocionó al recordar cómo fue creciendo la presencia irlandesa en la ciudad.
A pesar de las condiciones climáticas que marcaron buena parte del fin de semana, Lutteral destacó la respuesta del público y esa particular forma de vivir la celebración que, para él, caracteriza a Berisso.
“Muy Berisso, muy tranqui. La gente va viniendo, con muy buena onda, como siempre, preguntando por los platos, por las cervezas. A veces ya lo saben y vuelven a preguntar, pero por el solo hecho de relacionarse, de comunicarse”, expresó.
Más de 20 años junto a la colectividad
La conversación rápidamente dejó de ser solamente sobre la actividad de este fin de semana. Al hablar de lo que significa representar a Irlanda, Lutteral recordó sus primeros pasos en la ciudad.
“Hace 22, 23 años vine acá”, señaló, para luego recordar el camino recorrido junto al ballet y la institución desde aquellos primeros tiempos hasta la actualidad.
Según relató, el crecimiento fue producto de muchos años de esfuerzo: desde los comienzos con el ballet hasta lograr contar con una casa propia para la colectividad.
“Hemos crecido, hemos comprado la casa, hemos trabajado mucho para la Colectividad Irlandesa de Berisso”, sostuvo.
En ese momento apareció también uno de los recuerdos más emotivos de la entrevista. Lutteral evocó a la persona que lo acercó a la colectividad y lo acompañó durante sus primeros años, alguien que —según recordó— también estuvo ligado al teatro.
“Lamentablemente, la persona que me trajo acá, la que me dio todo el apoyo, hoy no la tengo”, expresó visiblemente emocionado.
Y resumió lo que significa observar todo lo conseguido después de más de dos décadas: “Estoy lleno de orgullo, lleno de admiración, lleno de satisfacción, lleno de todo”.
De trasladar los puestos a una fiesta que trascendió las fronteras de Berisso
Lutteral también recordó cómo eran aquellas primeras ediciones de la celebración y las dificultades que implicaba participar de cada actividad.
“Me acuerdo cuando para el desfile teníamos que trasladar del gimnasio todo el puesto de tres metros hasta la plaza, hasta el Centro Cívico. Llevábamos la carpa, teníamos que volver a armar todo”, relató.
Entre risas, incluso recordó algunas de las anécdotas que dejaron aquellos años de trabajo y organización, como la vez que olvidaron una máquina en el parque y los propios vecinos comenzaron a advertirles que seguía allí.
Son recuerdos que permiten dimensionar la transformación que atravesó la Fiesta Provincial del Inmigrante hasta convertirse en una celebración que actualmente trasciende ampliamente las fronteras de la ciudad.
Una historia irlandesa que también pasa por los frigoríficos de Berisso
Pero el vínculo de Lutteral con Berisso no comenzó con su llegada a la colectividad. Durante la charla reveló que su propia historia familiar ya tenía conexiones con la ciudad.
Su familia provenía de Navarro y uno de sus tíos viajaba a Berisso para trabajar en uno de los frigoríficos. En su relato apareció incluso el recuerdo de las históricas “camas calientes”, denominación utilizada para describir una modalidad de alojamiento compartido por trabajadores en distintos turnos durante la época de mayor actividad industrial.
“Hay una historia familiar de irlandeses en Argentina que tiene que ver con Berisso, inclusive”, resumió.
Así, entre gastronomía, cerveza, bailes, recuerdos y emoción, la charla terminó mostrando algo que atraviesa profundamente a la Fiesta del Inmigrante: detrás de cada stand no solamente hay platos típicos o una bandera. Hay historias familiares, generaciones de trabajo y personas que durante décadas sostuvieron a las colectividades para que hoy continúen formando parte de la identidad de Berisso.