Los referentes del comedor comunitario Comedor Los Peques, Luján López y Matías Sosa, visitaron los estudios de FM Berisso Ciudad para compartir el trabajo territorial que llevan adelante desde hace más de una década, en un contexto social cada vez más complejo.
“Con el comedor venimos muy bien, seguimos acompañando a muchas familias”, señalaron, aunque reconocieron que el crecimiento de la demanda es una realidad que golpea a diario. “Actualmente, el espacio funciona tres veces por semana, lunes, miércoles y viernes y asiste a cerca de 300 personas por jornada, con entre 53 y 64 viandas por día”, remarcaron.
Lejos de limitarse a la asistencia alimentaria, el comedor también impulsa iniciativas educativas. Este año comenzó el cuarto ciclo del programa FINES, que permite a jóvenes y adultos terminar sus estudios secundarios. “Ya tuvimos egresados y ahora se sumaron más de 20 personas. Eso nos pone muy contentos, porque el objetivo siempre fue dar herramientas”, destacaron.
En paralelo, avanzan con mejoras edilicias gracias al esfuerzo colectivo. “El vecino siempre está dando una mano, pintando, arreglando. Tenemos un equipo que empuja para adelante”, subrayaron.
Sin embargo, la realidad del barrio presenta múltiples dificultades. Problemas de infraestructura como la falta de iluminación y calles en mal estado complican el acceso al comedor, especialmente en días de lluvia. “La única luz en la cuadra es la del comedor. Hay gente que viene a estudiar o a buscar la comida y se le hace muy difícil”, explicaron.
En cuanto a los recursos, señalaron que logran sostener la actividad gracias a una combinación de aportes, la asociación civil que conformaron, ayuda estatal y gestiones ante organismos nacionales. “Hace cinco años conseguimos una ayuda directa que nos permite comprar carne, verduras y productos secos. Eso nos da estabilidad”, indicaron.
Aun así, insistieron en que su meta va más allá de la asistencia. “No nos pone contentos dar de comer, porque eso refleja una necesidad. Nuestro objetivo es otro, queremos una escuela de oficios, un club de barrio, un lugar donde los chicos puedan formarse y salir de la calle. Queremos dar herramientas, no solo comida”, afirmaron.
En esa línea, remarcaron la falta de respuestas a nivel institucional. “Hace años que pedimos un terreno para poder desarrollar un club, pero no tenemos avances. Tierra hay, pero no logramos entender por qué no se concreta”, cuestionaron.
El trabajo territorial también los enfrenta a problemáticas profundas como el consumo de drogas en jóvenes. “Cada vez son más chicos. Es muy duro lo que se vive en el barrio”, señalaron. Incluso, destacaron acciones concretas realizadas desde el comedor, como la gestión para que personas puedan iniciar tratamientos de rehabilitación.
Respecto a la relación con la política, fueron contundentes. “Nosotros no trabajamos para ningún espacio. Las puertas están abiertas para todos, pero no queremos promesas. Estamos cansados de eso”. En ese sentido, remarcaron que reciben visitas de distintos sectores, pero mantienen independencia en su trabajo.
El comedor, que ya lleva 13 años de funcionamiento, se sostiene con esfuerzo, compromiso y presencia cotidiana. “Conocemos el barrio, a cada vecino, sus problemas y sus realidades. Estamos todo el día ahí, no es solo venir a dar comida”, explicaron.
Finalmente, reafirmaron su convicción de seguir adelante pese a las dificultades. “Nuestro objetivo es ayudar de verdad, que las personas puedan valerse por sí mismas. Mientras tanto, vamos a seguir estando donde más se nos necesita, que es ayudando a la gente del barrio”, concluyeron.