Arrasador

Destacada investigadora berissense advirtió por el “brutal ajuste” libertario en ciencia y tecnología

Julieta Kolac.
Julieta Kolac.

BerissoCiudad dialogó con Julieta Kolac, referente ambiental de la zona y doctora en Ciencias Exactas, orientación Ciencias Biológicas, para compartir un logro que ella misma definió como colectivo y, al mismo tiempo, poner en foco el presente crítico de la ciencia pública.

Desde Berisso, su testimonio articula la celebración por su formación con la preocupación por el desfinanciamiento nacional que golpea al sistema científico y universitario.

“Son trabajos en equipo, con grupos humanos, con compañeros. Las ciencias son totalmente importantes para la soberanía de un país, para la construcción de territorios”, puntualizó la referente de VACHUG.

También afirmó que el desafío del país es “lograr que todos esos conocimientos, los conocimientos populares y el conocimiento científico, se puedan unir en pos de bien común” y para “crear mejores condiciones para la calidad de vida de los seres humanos y de los seres que habitan este planeta”.

Al mismo tiempo, la entrevistada advirtió sobre el escenario que atraviesa el sector: “hoy en día venimos atravesando un ajuste brutal por parte del Gobierno nacional”. En ese tramo de la entrevista, cuestionó que el sector científico “adeuda para la sociedad un gran debate” sobre “qué ciencias estamos construyendo, para qué, para quiénes, y con quiénes”, y señaló que esa discusión se evita desde hace años.

Luego fue más directa al describir las consecuencias: “Llegamos a tener gobiernos totalmente ajustadores de la ciencia, que nos desprestigian como trabajadores del Estado, que nos echan, que nos desfinancian, que nos maltratan, que nos reprimen”.

Kolac también vinculó esa situación con otros sectores públicos al afirmar que, al igual que salud, “estamos construyendo soberanía todos los días de nuestra vida” y que se trabaja “por un mundo mejor", algo que —según planteó— no está en el horizonte de quienes impulsan estos recortes. Más adelante remarcó que “,las tecnologías se utilizan para la guerra, para hacer el mal, para destruir, desde los grandes poderes económicos empresariales”, reforzando la idea de que la ciencia debe orientarse al bien común y no a lógicas destructivas.

Finalmente, puso el foco en la situación institucional al advertir que “el ajuste brutal que hay en CONICET” también alcanza a la “CIC, que es la Comisión de Investigaciones Científicas”, además de las dificultades que enfrentan la UNLP y las universidades nacionales para sostener a sus trabajadores científicos.

Desde Berisso, su mirada deja una señal clara: la ciencia pública necesita recursos, debate y proyección para seguir aportando soberanía, conocimiento y futuro.

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