Gabriel Kondratzky, vecino de Berisso y comerciante, atraviesa una nueva temporada de verano en Las Toninas, donde desde hace cinco años trabaja en la costa como dueño de la pizzería HACHE, ubicada en calle 38, 1 y Costanera. Desde allí, compartió un crudo diagnóstico sobre la realidad del turismo popular y el fuerte retroceso del consumo en este verano.
“Hace cinco años que hago temporada acá y nunca vi algo así”, aseguró. Según relató, pese a mantener precios populares para que las familias puedan salir a comer, la actividad cayó de manera abrupta. “Tenemos promociones de tres pizzas muzzarella por 20 mil pesos y gaseosas de tres litros a 3 mil, siempre trabajé así para que la gente pueda venir y no gastar mucho”, explicó.
Sin embargo, el esfuerzo no alcanza. Kondratzky detalló que la producción bajó de forma sostenida en los últimos dos años. “Arranqué vendiendo unas 280 pizzas por día, el año pasado bajé a 200 y hoy estamos en 150. Es casi un 50 por ciento menos en dos años”, remarcó.
La postal que describió de la costa refleja la magnitud del problema. “El otro día subí una historia porque nunca había visto la peatonal tan vacía a las 11 de la noche. La gente pasea, pero lo hace con las manos en los bolsillos, sin consumir”, señaló. Y agregó: “Antes siempre se llevaba algún regalito o algo para comer, hoy eso ya no pasa”.
Para el comerciante, el fenómeno no afecta solo a un rubro. “Hablamos con otros comerciantes y todos estamos igual. Los vendedores ambulantes pasaron de vender 120 choclos a vender 40. No es algo aislado”, sostuvo.
En ese sentido, apuntó directamente al contexto económico nacional. “Yo compro la muzzarella al mismo precio que el año pasado, los alquileres también se mantuvieron, pero si la gente no tiene plata, eso no sirve de nada”, explicó. “Como comerciante, nunca vi una baja del consumo como la de este último año”, afirmó con preocupación.
Kondratzky también contó situaciones que marcan el cambio de hábitos. “El año pasado veía gente bajar a la playa con la olla y los fideos para comer ahí. Eso antes no pasaba”, recordó. Incluso señaló que decidió no abrir un parador esta temporada para concentrarse únicamente en la pizzería, ante la baja rentabilidad.
A pesar de las dificultades, destacó el acompañamiento del municipio costero. “El Partido de la Costa acompaña mucho a los comerciantes, los impuestos no son caros y el Estado está presente”, valoró, aunque aclaró que eso no alcanza a revertir la situación general.
Por último, dejó una reflexión con fuerte contenido político. “Este modelo económico gobierna para un sector muy chico de la sociedad. La clase trabajadora, que es la que viene a estas playas familiares y populares, no llega”, concluyó. “Nosotros vivimos todo el año de estos 60 días de temporada, y hoy se hace muy difícil sostenerse”.