En el segundo día de actividades en la Carpa del Inmigrante, BerissoCiudad dialogó con Norma Weber, presidenta de la Colectividad Alemana, quien lleva 23 años participando de una celebración que vio transformarse y crecer hasta convertirse en uno de los acontecimientos más representativos de Berisso.
Pese al clima y las lluvias que marcaron el fin de semana, Weber destacó la respuesta del público. “Pensamos que iba a haber menos convocatoria, pero felices. Año tras año estamos acá, con mucho orgullo y junto a todas las demás colectividades”, expresó.
De aquel Gimnasio Municipal a la actual Carpa del Inmigrante
Los 23 años de participación de Norma le permitieron atravesar diferentes etapas de la Fiesta Provincial del Inmigrante y ser testigo directo de su crecimiento.
“Cuando comencé se realizaba en el Gimnasio Municipal y después, hasta 2008. En 2009 fue la primera carpa”, recordó.
Al ser consultada sobre cómo observa actualmente la celebración, no dudó: “Creciendo. Creciendo año tras año”, afirmó, con la mirada puesta también en un acontecimiento muy especial: la edición número 50 que la Fiesta celebrará en 2027.
Ese crecimiento, que llevó a la celebración desde espacios mucho más reducidos hasta alcanzar una convocatoria que trasciende las fronteras de Berisso, tiene para Weber un significado profundamente personal.
“Todo esto me genera mucha emoción, mucho orgullo. Me emociona pensando en mis padres”, confesó.
Una tradición que continúa en sus hijos y nietos
Entre los momentos que más la movilizan cada año, Norma destacó especialmente dos instancias tradicionales de la Fiesta: la ceremonia del encendido de la lámpara votiva en la Colectividad Helénica y el Desembarco Simbólico.
“Son los dos eventos para mí más emotivos y no dejo de emocionarme año tras año”, aseguró.
Pero quizás una de las imágenes que mejor resume sus 23 años dentro de la Fiesta sea la continuidad de esa historia dentro de su propia familia.
Norma contó que sus hijas la acompañan, al igual que su yerno, mientras que su nieto ya forma parte del ballet.
“Eso está bueno”, sintetizó, al referirse a la posibilidad de transmitir a las nuevas generaciones aquello que recibió de sus propios padres.
De esta manera, la historia de Norma Weber dentro de la Colectividad Alemana refleja también uno de los sentidos más profundos de la Fiesta Provincial del Inmigrante: mantener viva la memoria de quienes llegaron a estas tierras y conseguir que ese legado continúe pasando de generación en generación.