El tratamiento de la reforma laboral volvió a colocar al país en un escenario de tensión que parecía inevitable. No fue simplemente una discusión técnica en el Congreso; fue una pulseada política, económica y social que expuso con claridad el rumbo elegido por el gobierno nacional.
Bajo el argumento de “modernizar” el mercado laboral y fomentar el empleo, el oficialismo avanzó con un proyecto que amplios sectores sindicales y sociales consideran un retroceso en materia de derechos.
#FUDB: EL 2 DE MARZO PARO PROVINCIAL pic.twitter.com/EVF0GiRik8
— FEB (@LaFEB) February 19, 2026
Trabajadores movilizados, una CGT sin cintura
El paro nacional no fue una reacción aislada ni caprichosa. Fue la expresión organizada de gremios y trabajadores frente a una reforma que despierta más incertidumbre que certezas.
El impacto se sintió en el transporte, en la administración pública, en la industria y en el comercio. El país volvió a paralizarse parcialmente, dejando en evidencia una fractura cada vez más profunda entre el discurso oficial y la realidad de millones de argentinos que temen perder estabilidad, indemnizaciones y condiciones laborales básicas.
Una CGT paralizada, solo le dio para llamar al paro y negociar su 3 %, una conducción que no reacciona, ante una ley que vuelve 80 años para atrás, donde el trabajador pierde muchos beneficios, quizás la próxima semana donde se aprobaría la ley seran protagonistas los trabajadores y quien conduce lo mirara por tv.
Flexibilidad laboral para los empresarios
Mientras el Gobierno insiste en que la flexibilización generará empleo, desde la calle el mensaje fue otro: sin consumo, con salarios deteriorados y una economía en recesión, la promesa de crecimiento parece lejana.
La discusión no es solo económica; es ideológica ¿Qué modelo de país se está construyendo? ¿Uno basado en la reducción de derechos como motor de competitividad o uno que entienda al trabajo formal como eje del desarrollo?
Una reforma que solo beneficia a el empleador, que dispone de banco de horas, indemnizaciones más flexibles, salarios dinámicos o del que se le antoja al empleador y un futuro donde se pone en riesgo la jubilación para los trabajadores.
Ahogo financiero: Axel deberá ajustar la lapicera
En la provincia de Buenos Aires, el panorama tampoco ofrece alivio. Axel Kicillof atraviesa un contexto de ahogo financiero que condiciona cada decisión de gestión. Con recursos limitados y una economía nacional que no acompaña, el margen de maniobra es cada vez más estrecho. En ese escenario, el conflicto con el sector docente volvió a encender las alarmas.
La oferta salarial presentada por el Ejecutivo bonaerense fue considerada insuficiente por los gremios, que ya anunciaron medidas de fuerza. El paro docente amenaza con afectar el inicio del ciclo lectivo, un golpe sensible en un territorio donde la educación pública es sostén de millones de familias. La tensión no es nueva, pero el contexto la potencia: cuentas que no cierran y salarios que corren detrás de la inflación.
Berisso y su conciencia social
Y en Berisso, el impacto del paro nacional también se sintió, aunque con matices propios. Las calles mostraron menor movimiento y el ritmo habitual se vio alterado. Sin embargo, la mayoría de los comercios abrió sus puertas.
Muchos comerciantes optaron por pagar el traslado de sus trabajadores para garantizar la jornada; otros se hicieron cargo personalmente de la atención para no perder el día. Solo un comercio mantuvo sus cortinas bajas con un cartel que explicaba su adhesión a la medida.
Paro donde se priorizó abrir ante la necesidad economica
El contraste fue evidente. Mientras a nivel nacional se discutía el alcance de la reforma y sus consecuencias futuras, en el plano local primó la urgencia económica. Para el pequeño comerciante cada día cerrado es una pérdida difícil de recuperar. Pero también es cierto que las leyes que hoy se debaten impactarán en esos mismos trabajadores y en esas mismas economías familiares.
Entonces la pregunta queda planteada: ¿Falta conciencia colectiva sobre lo que está en juego? ¿O el ahogo es tan profundo que ya no deja espacio para la protesta? ¿Estamos midiendo el impacto real que pueden tener estas reformas en ciudades como la nuestra?
Un paro donde los colectivos jugaron un papel importante, quizás si hubiese habido transporte hubiéramos tenido una ciudad mas activa, si las reparticiones públicas con puertas cerradas y estaciones de servicio sin atención
El valor de la vida: te lo debo
Y como si algo más faltara para completar el cuadro, Berisso volvió a ocupar titulares nacionales. Esta vez, por un video irresponsable: una influencer filmándose mientras circulaba a 180 km/h por la avenida Génova.
Las imágenes se viralizaron rápidamente y recorrieron medios de todo el país. Desde la comuna emitieron un comunicado y la Agencia Nacional de Seguridad Vial ordenó la quita de la licencia. La sanción administrativa fue rápida. El daño simbólico, no tanto.
Un hecho doloroso
En paralelo, una noticia golpeaba con crudeza: un hombre de 40 años que había sufrido un accidente en la misma avenida falleció producto de las heridas recibidas. Sin viralización, sin risas, sin filtros. La realidad en estado puro.
Dos hechos distintos atravesados por un mismo escenario: la velocidad y la fragilidad de la vida. En tiempos donde todo parece medirse en reproducciones y exposición, el valor de la responsabilidad social parece diluirse.
Una ciudad en otra sintonía
Entre reformas que tensan al país, conflictos salariales que amenazan el inicio de clases y una ciudad que oscila entre la necesidad económica y la imprudencia viral, el termómetro social marca algo más profundo: una sociedad atravesada por la incertidumbre, el desgaste y la falta de consensos.
Porque cuando la política no logra ordenar, cuando la economía no ofrece horizonte y cuando la vida se banaliza en una pantalla, el problema deja de ser coyuntural. Se vuelve estructural. Y eso ya no se resuelve con un comunicado, una multa o una sesión legislativa.
Se resuelve con conducción, responsabilidad y conciencia colectiva. Algo que hoy, claramente, está en discusión.