El responsable del Grupo Améndola, Antonio “Bocha” Améndola, visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para brindar detalles sobre la demolición total del histórico frigorífico de la ciudad y lo que significa el inicio de una nueva etapa con la construcción de un moderno establecimiento que promete generar cientos de puestos de trabajo.
Con más de 40 años en el rubro, Améndola definió la obra como “la más importante” de su trayectoria en la región y destacó el impacto que tendrá el nuevo proyecto para Berisso. “Oficialmente arrancamos el 13 de septiembre, después de una reunión que hizo el intendente Fabián Gagliardi el 2 de septiembre y los primeros días de diciembre ya habíamos terminado la demolición. Después vino el retiro de escombros y la limpieza”, explicó.
En total, se demolieron 35.000 metros cuadrados de superficie, una dimensión que según señaló, no se percibía hasta que el predio quedó completamente liberado. “Si vas ahora, es impresionante lo grande que quedó. Antes no parecía, pero ahora está todo abierto”, describió, remarcando que la obra fue contratada por el empresario Horacio Blanco, quien proyecta levantar en el lugar un nuevo frigorífico de última generación.
Améndola explicó que el viejo frigorífico presentaba un deterioro estructural severo. “No había una viga de hormigón, era todo perfil metálico. Por la humedad, los perfiles se picaron y se pudrieron. Estaba colapsado. La mampostería era de excelente calidad, paredes de un metro veinte de espesor, durísimas, el riesgo era alto debido al estado de la estructura. Cuando está todo armado y firme es más fácil demoler. Cuando está colapsado tenes que tener muchísimo cuidado”, detalló.
El empresario explicó que la demolición requiere un estudio previo minucioso. “Demoler no es fácil. Construir es de abajo para arriba, demoler es al revés, de arriba para abajo. Si cargaste mal una losa, se te viene todo abajo y pones en peligro a los muchachos”, afirmó.
Además, destacó que cada obra presenta particularidades. “Hasta que no empezas a trabajar no sabes cómo está armado realmente. Siempre en la demolición se aprende algo nuevo”, agregó.
Con cuatro décadas de experiencia, “Bocha” Améndola aseguró que esta fue la obra de demolición más grande que realizó en la región. “Trabajé siete años y medio para Disco demoliendo en todo el país, hicimos movimientos de suelo para el shopping de IRSA en Camino General Belgrano, pero esta demolición en la región es lo más grande”, sostuvo.
El titular del Grupo Améndola remarcó que la rapidez en la ejecución fue clave. “A mí me gusta empezar hoy y terminar ayer. Si te pasas con los tiempos, la constructora pierde plata. Cuanto antes terminas, mejor para todos y el trabajo de la construcción del nuevo frigorífico va más rápido”, señaló.
Incluso reconoció que subestimó la cantidad de escombros. “Pensé que había una cantidad y había más del doble. Me equivoqué yo. No le fui a decir al propietario que había un problema. Está cotizado, hay que terminar la obra”, expresó, subrayando que la responsabilidad es uno de los valores centrales de su empresa.
También hizo hincapié en la importancia de contar con personal capacitado. “No es lo mismo un obrero común que un demoledor. Hay que saber cortar una pared, cuidar las medianeras. Si no tenes gente capacitada, después vienen los problemas”, advirtió.
Más allá del aspecto técnico, Améndola destacó la relevancia histórica del edificio demolido, con más de cien años de antigüedad. “Para Berisso es histórico. Yo le saco fotos antes de demoler una fachada porque sé lo que significa, pero es mi trabajo”, reflexionó.
Sobre el nuevo proyecto, aseguró que será “muy importante” y que la empresa constructora contratada es “la mejor en la construcción de frigoríficos”. “Va a ser único y además es para exportación”, anticipó.
En cuanto al impacto laboral, señaló que las estimaciones hablan de entre 200 y 400 puestos en lo inmediato y hasta 800 cuando la planta esté plenamente operativa. “Eso es muy importante para Berisso. Hoy 800 personas con trabajo es muchísimo. No hay grandes empresas en la ciudad que generen tantos puestos de trabajo como el nuevo frigorífico”, sostuvo.
Actualmente se realizan estudios de suelo para determinar las cargas que soportarán las futuras cámaras frigoríficas. “El estudio va a decir cuánto hay que aportar de tosca, cómo compactar y que niveles hacer. Hay que hacerlo bien para que no tengan problemas”, explicó, si bien todavía no está formalmente contratado, Améndola adelantó que posiblemente su empresa también se encargue del movimiento de suelo, una etapa clave antes de comenzar la construcción.
“Mi trabajo es mi pasión”
Consultado sobre su trayectoria, “Bocha” Amándola fue claro. “La Demolición es mi pasión, es mi trabajo. Si un empleado comete un error, el responsable soy yo. Voy y doy la cara”, remarcó.
Con la demolición prácticamente concluida y el predio listo para iniciar una nueva etapa, Améndola definió la obra como un punto de inflexión para la ciudad: “Es muy importante en una ciudad donde conseguir trabajo es complicado. Esto va a traer laburo, que es lo que se necesita para Berisso”, concluyó.