BerissoCiudad dialogó con vecinas y vecinos de 37 y 170 para contar una medida que viene alterando la vida cotidiana del barrio desde hace tres meses: colocaron un alambrado y un portón que impide el paso hacia el canal y dejó a varias familias “encerradas” en sus casas.
En un conflicto por accesos y seguridad, esta acción vulnera la libre circulación en una ciudad donde las soluciones suelen resolverse a pie de calle.
Una vecina detalló que el cierre fue “con alambre y portón” y que, pese a una denuncia, la intervención policial no cambió la situación en un sitio que estaba pensado como pulmón verde para el barrio.
“Vino la policía, besos y abrazos y acá no pasó nada, porque un par son amiguitos del comisario”, contó la frentista, y agregó que algunos afectados recurrieron a terceros para notificar por miedo a represalias. La consecuencia inmediata es clara: hogares sin salida, dificultades para trabajar y riesgos si hay una emergencia.
Los vecinos exigen la remoción inmediata del obstáculo, canales de denuncia y una actuación municipal y policial transparente.
Sugieren patrullajes temporales y un diálogo público entre la comuna y las familias hasta restablecer el paso. Si no hay respuesta, anticipan nuevas medidas para visibilizar el reclamo.