Panorama Político Bonaerense

Tarjeta roja a las reelecciones en la Provincia

Legisladores bonaerenses le dijeron NO a las reelecciones. (Dibujo: NOVA)
Legisladores bonaerenses le dijeron NO a las reelecciones. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

El límite a las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires llegó al filo de su salida de la agenda de los bonaerenses y hoy tanto el massismo como Cambiemos se arrogan su paternidad, mientras que sectores del PJ, aun habiendo apoyado el proyecto minimizaron su impacto y el FpV directamente lo rechazó.

La modificación, presentada con bombos y platillos como una pata fundamental de la reforma política que promueve en gobierno de María Eugenia Vidal, es en este caso, apenas una corrección electoral de carácter menor si se tiene en cuenta que considera el actual como primer período, es decir que todos los dirigentes electos el año pasado, indistintamente del tiempo que lleven en el cargo tendrán derecho a una nueve reelección.

Por ejemplo Aníbal Loubet, intendente de General Guido, radical y hoy integrante de la Alianza de Gobierno, lleva 25 años en el cargo tras 7 reelecciones consecutivas, podrá aspirar a gobernar su distrito por un período más, llegando a los 32 años de mandato si así lo deciden los votantes.

Desde el bloque PJ del senado intentaron modificar la contabilidad de períodos consecutivos e incluso lo argumentaron algunos legisladores que quedarían afuera de la chance de ser reelectos si se consideraran agotados los plazos con los mandatos anteriores, como Patricio García, que redobló la apuesta en el recinto sin conseguir las adhesiones necesarias.

La conclusión final es que, al menos en lo que respecta a limitar las reelecciones, esta ley tendrá nulos efectos prácticos hasta dentro de 7 años, pero habrá sacado completamente de discusión un tema que cobró mucha relevancia el año pasado, tras el intento de CFK eterna que plantearon desde el ultra kirchnerismo.

De todas maneras, debido a los tarifazos, los paros de estatales ya anunciados para las próximas semanas y fundamentalmente por la inflación que no detiene su marcha y se devora cada vez más rápidamente el salario de los argentinos, los plazos para aprobar este proyecto con algún rédito político estaban casi agotados. Por eso la disputa entre el oficialismo y el Frente Renovador parece una disputa por las migajas de lo que otrora pudo ser una ley importante.

En dónde si se manifiesta un avance inmediato y muy destacable con esta modificación es en la prohibición de la simultaneidad de cargos, práctica muy común entre los concejales, que ahora deberán dejar su banca si quieren ocupar un lugar en el ejecutivo y además ya no podrán percibir dos salarios, salvo que uno de ellos sea por tareas docentes.

Cristina Eterna

El municipio de Ensenada fue finalmente la primera escala de Cristina Fernández de Kirchner en su recorrido para retomar las riendas de su espacio de cara a las legislativas 2017 aunque se encargue de decir en cada lugar que pueda que su objetivo no es ser protagonista en las próximas elecciones.

La exmandataria sabe que la base territorial del peronismo hoy busca otros rumbos y oscila entre los intendentes del Grupo Esmeralda y la fuga hacia el espacio de Sergio Massa, cada vez más crítico con la estructura del PJ.

Sin embargo los números del núcleo duro del cristinismo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, siguen estando muy por encima de los porcentajes que acompañan a cualquier dirigente bonaerense, no en términos absolutos, sino teniendo en cuenta que la relación de CFK con sus potenciales votantes es diecta, sin punteros ni intermediarios de ningún tipo.

Si bien La Cámpora, Nuevo Encuentro y otros espacios menores le dan el soporte logístico, el verdadero fuerte de la ex presidenta es su capacidad de conmover y movilizar a masas relativamente “sueltas” o autoorganizadas, que no reportan a ningún espacio de los tradicionales, pero que pueden integrarse rápidamente si esa es la orden de “la jefa”.

Ese capital político es todavía inaccesible para el resto de la dirigencia y además es necesario en un escenario triunfador para el año que viene, o bien puede ser la garantía de derrota de todo el peronismo si no se consigue la unificación.  Por eso Cristina se muestra más cauta que nunca y se ha permitido hablar de la necesidad de contar con “todos” para volver a ser alternativa de gobierno.

Esa amplitud contrasta con la que exhiben los propios kirchneristas que están todavía demasiado acostumbrados a la soberbia de los años anteriores, y marchan con el dedo acusador para tildar de “traidor” a cuando dirigente se haya alejado antes o después del FpV.

En definitiva, controversial como siempre, en este caso aún para los propios, CFK está por el momento lejos de ser un ave fénix de la política, pero juega su chance de que la situación económica obligue a las comparaciones y el contraste la favorezca frente a la imagen de Mauricio Macri.

El apoyo incondicional de los cristinistas oficiaría en ese caso como elemento para aglutinar al resto de la dirigencia bonaerense tras una candidatura, si efectivamente ese acompañamiento la convierte en “la que más mide”.  El plan B es ocupar un lugar expectante que condiciones a los candidatos y la exima de responsabilidades ante eventuales desaciertos para resguardar su imagen hasta el siguiente turno electoral.

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